Un minuto de la Batalla de Maratón

Esta batalla se enclaustra dentro de la Primera Guerra Médica, y supuso el primero de los tres reveses hacia los persas por parte de los griegos, que no se dejarían someter. 

Desde el año 493 a.C. Darío I se propone expandir su Imperio y someter a otros pueblos. Es así como en el año 491 a.C. Darío envía a representantes de su Imperio a exigir a la Hélade la sumisión y pago de tributos. Consigue su propósito en prácticamente toda la península del Peloponeso a excepción de Atenas y Esparta. 

Darío envió entonces un contingente militar que pretendía someter a las polis rebeldes, todo ello propiciado por un traidor griego de nombre Hipias. Fue gracias a su consejo que Darío supo cuál era el momento propicio para atacar, puesto que Esparta estaba celebrando la Carneia (una festividad de nueve días de duración en la cual los espartanos tenían la prohibición sagrada de levantarse en armas), así que cuando Atenas pidió ayuda a Esparta, ésta no se la pudo garantizar.

Los atenienses no se amedrentaron y tras convencer a la Ekklesia, fueron a hacer frente a sus enemigos. Así pues, partieron unos 11.000 hoplitas griegos bajo las órdenes de Milcíades y combatieron frente a 25.000 persas en Maratón, a 42 kilómetros de la ciudad ateniense. 

Mapa de la Batalla de Maratón

Ambos bandos se mantuvieron a la espera durante unos días, unos tratando de obtener ayuda desde el interior, y otros debatiéndose con respecto a qué hacer; si bien presentar batalla o volver a Atenas para defenderla. 

Finalmente, cuando el grueso de las tropas persas comenzó a embarcar para partir hacia Atenas, se decantaron los griegos por atacar, aprovechando que Milcíades quien conocía las tácticas persas por haber participado en las revueltas jonias. Los griegos debilitaron el centro de su línea, donde los persas colocaban a sus mejores guerreros, y fortalecieron sus alas, para poder derrotarlos por los flancos. Tras horas de cruenta y extenuante batalla, ganaron los griegos. 

Pero esta victoria no era definitiva, puesto que debían volver a marchas forzadas hacia Atenas y compartir la buena nueva con sus conciudadanos, además de prepararse para una nueva ofensiva y defender su ciudad. 

Fue de esta manera como se inauguró la primera “Maratón” (carrera de 42 kilómetros, la distancia que separa a esta ciudad griega de Atenas), y cómo los griegos repelieron a los persas durante 10 años, hasta que éstos volvieron con la intención de castigar a toda la Hélade. 

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